Rememora el lavado de pies que Jesús hizo a sus apóstoles antes de la Última Cena.
Un verdadero sentido de entrega y humildad es lo que marcó este 1 de abril, Miércoles Santo, jornada en la que se realizaron dos eucaristías en las que participaron alumnos y profesores del Patio grande.
La primera fue celebrada por el Padre Aloysius Tamonob, SVD, y en ella participaron los alumnos de 5° a 8° año básico, mientras que la segunda misa fue oficiada por el Padre Juan Tapia, SVD, y asistieron los estudiantes de Enseñanza media.
En ambas oportunidades, se compartió el Evangelio que nos narra un momento de profunda tristeza: la traición de Judas. Pero nuestra comunidad no se quedó detenida en ese hecho, sino que se reunió para acompañar a Jesús cuando la cruz ya se proyecta sobre su camino. De ese modo, no estamos estáticos sumidos en la oscuridad, sino que permanecemos junto al Verbo Divino encarnado en su entrega por amor a nosotros.
Además, en cada Santa misa, sacerdotes y alumnos vivenciaron la escena del lavado de pies, momento en que pudimos ver reflejado el amor incondicional que Jesús tuvo a sus discípulos. Con esta solemne y respetuosa intervención, fue posible apreciar cómo el lavado de pies representa la total entrega de Jesucristo a sus apóstoles, a quienes limpia de pecados antes de sostener la Última cena del Señor. Este acto demuestra que, si el hijo de Dios puede ser servicial y humilde, todos podemos y debemos serlo, guiados por el amor y la verdadera e incondicional entrega al otro.
Al finalizar la última ceremonia, intervino la presidenta del Centro de alumnos, Elisa Rioseco, para saludar en representación de todo el alumnado a ambos sacerdotes, quienes celebran su día el Jueves Santo, 2 de abril.



